Cuantas veces nos hemos dejado solos
Cada quien con su camino, con lo suyo y sus desgracias…
Cuidando lo que podemos, vigilando lo que queremos
Y descuidando los segundos que antes ocupábamos para el fastidio.
Recuerdo que hasta tu manera de describir al amor era idealista,
Y seguramente has de recordar mi manera de ordenar las cosas:
Primero nuestro espacio, la comodidad a mi manera,
Luego los sabores y los colores, para encender nuestros sentidos,
Y después las pláticas, interconexiones inestables que igual nos destapaban
Mostrando lo que no queremos enseñar. Aquello que nos avergüenza.
Vamos a terminar hostigados con nuestras memorias,
Fastidiando a la gente alrededor, fastidiando al amor que solicitamos
Y que muchas veces sale huyendo para evitar compartir con nosotros.
¿Qué es lo que queremos? ¿Qué estamos cantando?
Tus frivolidades son eso, son los detalles que por idealismo no dejas atrás.
Mi necesidad de ir contra natura en tus acciones es el grito,
El grito que clama mi lugar entre tus prioridades,
Que recalca a la sencillez como símbolo de paz y angustia débil.
Que menciona todo aquello en pequeñas listas de supermercado.
Que traiciona a las necesidades extemporáneas para dar lugar al fanatismo por una flor.
Que escurre todos nuestros deseos en el lavadero y se van quedando tan solo como secretos.
Que no requiere de refacciones porque no se descompone, ni caduca.
Todo cabe en esta obra, ¿no te das cuenta?...
Aquí donde la culpa solo obtiene papeles secundarios,
Donde la perseverancia es tan necesaria, como un descanso en estos momentos (no tengo sueño).
Todo cabe en esta mesa, dispuesta a participar en batallas carnales, y que sabe
Que no todo se reduce a eso, es más bien una forma de expresión (y vaya expresión).
Y no se quien produce toda esta escenografía, no se quien realizo el reparto de libretos,
Y aun así, paso el resto del día pensando porque me toco este papel: protagónico-antagónico.
Cambio de roles, ahora soy juglar, ahora un árbol, ahora ya no soy parte de la obra, ahora suplente.
Los achaques de esta profesión me tienen exhausto, voy a pedir permiso.
Y al finalizar la temporada, vamos a darnos otro tiempo si quieres,
Al menos para pensar como entrarle de nuevo a esta batalla inhóspita ¿quieres?
O ya de plano ríndete y declárame ganador (perdedor en todo caso)
Ganador de ser libre, de desperdiciar mí tiempo en verdaderas frivolidades,
Hasta que otro día, otro mayo y con otro sol, llegue alguien más ofreciendo terreno.
Ofreciendo tiempos, platicas y café, vírgenes e ideales para empezar a fastidiar, de nuevo
Al amor.
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