Si yo fuera otra persona seguramente te reprocharía tus tardanzas, tus ademanes que indican libertad, tus cambios injustificados de humor, tu calma o tu forma de tener sexo.
Por otro lado te exigiría ser inútil de vez en cuando para echarte la mano y estrecharte más seguido; ahora ya no serias lo que tú quisieras, más bien lo que siempre fuiste.
Acentuando descripciones que no llevarían a nada mi placer culposo, desechando perdidas que no me devolverían tus ojos de fuego azul.
Traspasando cercados de alambres que me llevarían al patio trasero de tu casa en donde por fin podré ver, tus lágrimas inciertas por él.
Trágicas cadenas inmorales de proyectos tardíos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario