No me culpes de las desgracias pos romance que te han ocurrido (yo tan solo fui testigo)
Culpa al método.
Tú mordiste la manzana…
Y metiste con suma meticulosidad entre mis entrañas: la duda.
La duda de saber o buscar a quien realmente le interese algunas de mis partes.
Abriste una caja sin llave, y leíste cada uno de los papelitos dentro
Secretos deslavados; miedos secuestrados para no tener que demostrar lo que no siento.
Tenemos una deuda mutua.
Entrelazado con cada uno de los momentos compartidos,
Revelando de vez en cuando el drama de un suspiro.
Alimentando nuestros bienes y masturbando nuestros males.
Necesitando detalles que reconstruyan eso, esto y aquello que la catástrofe de tu traición provoco.
Ahora solo ando en busca de aquel infalible remedio que alivien las llagas que dejaron tus caricias,
O bien, busco otro clavo de aquella larga cadena de causalidades
Que encaje perfecta y placenteramente entre todos mis desastres.
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