martes, 3 de mayo de 2011

1, 2, 3, 4

1. El arrendador
Ponle precio a cada parte de tu cuerpo,
Porque esta noche voy a finiquitar todas mis deudas contigo.
Por favor deja la parte más cara a lo último,
Y por si no me alcanza con lo que llevo conmigo,
Vendré otro día, otra noche…
Con muchas más ansias en mi bolsillo,
Para que me regales otra vez, eso que me vendes.

2. Rutina
Quizás volvamos a prender la vieja televisión y verla juntos,
En blanco y negro, como antes.
Sin tener esta necesidad de entrar a tu casa
Como afortunado ladrón que consigue lo que quiere,
Pero que no lo puede saciar un solo robo o una noche,
Porque no encuentra la manera de entrar nuevamente,
Por esa puerta: de día.

3. Océanos grises
En los días sueño con mi mundo: océanos grises, cielos rojos,
Arboles con hojas invisibles, pequeñas, y pájaros que vuelan sin alas.
Con vino derramado en mi ropa de la noche anterior,
Y el sabor a ginebra dulce en mis labios del beso anterior.
Y recostado en la playa, me baño en el océano gris,
Se confunde conmigo y yo con él.
Suenan tambores, suenan las mismas piedras milenarias en el suelo,
Me retumba la locura, me abraza la desesperación y despierto cansado.
Y no me sorprende ver tatuados mis pecados en tu piel…
No, porque lo veo como la única belleza que deslumbra mi porvenir.

4. Primera impresión
Es en serio que le temo más a tu presencia que a una hoja en blanco,
La razón es simple: no te conozco.
Y prácticamente no soy un amante de lo ajeno,
Prefiero la prosa, la seducción y los besos desconocidos,
Como aquellos que esa noche imaginamos y recreamos, una y otra vez.
Y tú, con toda tu grandeza, tan solo eres una instancia de posibilidad para mí y para mis vicios.
Una posibilidad, una suposición del “como seria”, una mentira futura.
Que eso no te importa, porque solo me incumbe a mí.

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