miércoles, 22 de junio de 2011

Tras las rejas

Me gusta cuando me encierran en esta celda desnudo, tan solo con un pedazo de carbon en las manos.
Me gusta que me culpen de algo que no he cometido, cuando aun conservo la intención.
Me gusta que me juzguen, que pasen muchos ratos preguntandose sobre mi extraña y bella conducta.
Observación e hipótesis sin comprobación.

Me gusta que me quiten todo el tiempo para regalarmelo a mi, solamente a mi. Ese acto de egoísmo que ellos practican y me beneficia.
Me gusta que me encierren, porque me regalan muchas lunas, me pesan con todo y culpas, pero me liberan de responsabilidades...
Me gusta abortar todos mis planes futuros, tirarlos a la basura, confundirlos con las sobras y que se los lleve el camión los martes.
Me agrada que me atropellen con cuestiones a las que no puedo ofrecer respuesta, porque provoca el efecto de hacerles perder su tiempo, ver como lo único valioso lo desperdician, igual que la comida en la basura, pero sin moscas.
Espero que me sentencien, me den cadena perpetua o que de una vez me quiten la vida...
Solo me agradaría saber de que alguna vez, en algún momento supieron actuar, no como yo, que no lo hice como debiera, que te mentí y ahora estoy aquí, tan solo, disfrutando y ahogandome en mi propia agonía.

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